Oposiciones del Estado 2026: plazas, requisitos y temario

Si llevas tiempo dándole vueltas a la idea de sacarte una plaza de funcionario, probablemente te hayas topado con un muro de siglas: OEP, AGE, TREBEP, C1, C2, A2… Lo normal es cerrar la pestaña y pensar «ya lo miraré otro día». Este artículo está pensado para que no tengas que hacerlo: te explico cómo funcionan las oposiciones de la Administración General del Estado (AGE) en 2026, qué se exige de verdad, cuánto cuesta presentarse y cómo organizar el estudio sin dejarte la salud.

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Cómo funciona una oposición del Estado

Cada año el Gobierno aprueba una Oferta de Empleo Público (OEP), que es la lista de plazas que la Administración se compromete a cubrir. Se publica en el BOE y se reparte por cuerpos: auxiliares, administrativos, gestores, técnicos, inspectores y un largo etcétera. A partir de ahí, cada cuerpo saca su convocatoria con las bases concretas: número de plazas, fechas, temario y sistema de selección.

El sistema más habitual es la oposición libre, en la que cuenta casi todo lo que demuestres en los exámenes. En algunos procesos se usa el concurso-oposición, donde además se puntúan méritos como la experiencia previa. Ahora bien, no te fíes de lo que escuchaste en la cafetería: la normativa de referencia es el Estatuto Básico del Empleado Público y, sobre todo, las bases de cada convocatoria publicadas en el BOE.

Un ejemplo muy típico: Laura, administrativa en una gestoría de Valladolid, llevaba años mirando la convocatoria de Auxiliar Administrativo del Estado. Lo que la frenaba no era el examen, sino la sensación de «no sé por dónde empezar». Empezó leyendo las bases de la convocatoria anterior, porque se parecen muchísimo de un año a otro, y en una tarde ya sabía cuánto temario tenía por delante.

Lo más llamativo es que la mayor parte de la gente se presenta sin haber leído las bases completas. Y esas bases son, literalmente, el reglamento del juego.

Requisitos y grupos: qué título necesitas

Los requisitos generales son bastante parecidos en todos los procesos: tener la nacionalidad que marque la convocatoria (en muchos cuerpos, española o de otro Estado de la Unión Europea en los términos que fija la ley), ser mayor de 16 años y no haber alcanzado la edad de jubilación forzosa, no estar separado del servicio de ninguna Administración por expediente disciplinario y poseer la titulación exigida.

La titulación es lo que separa unos grupos de otros. Según el Estatuto Básico del Empleado Público, funciona así:

  • Grupo C2: Graduado en ESO. Aquí entra, por ejemplo, el Cuerpo General Auxiliar.
  • Grupo C1: Bachillerato o técnico (Formación Profesional de grado medio). Aquí está el Cuerpo General Administrativo.
  • Grupo A2: título de grado, diplomatura o equivalente, como en el Cuerpo de Gestión de la Administración Civil.
  • Grupo A1: grado más exigente, con pruebas mucho más duras, como en el Cuerpo Superior de Administradores Civiles.

En la práctica esto significa que no necesitas una carrera para empezar. Con la ESO ya puedes presentarte a auxiliar, y eso convierte a las oposiciones en una de las pocas vías de empleo estable donde la barrera de entrada es el estudio y no el currículum.

Persona preparando oposiciones en casa con temario y subrayadores
Con la ESO ya puedes presentarte a algunos cuerpos de la Administración del Estado.

Dónde se publican las convocatorias y cómo inscribirte

La fuente oficial es el Boletín Oficial del Estado. Cada convocatoria sale con su orden y su plazo de presentación de solicitudes, que suele ser de veinte días hábiles desde el día siguiente a la publicación. Para no perder ninguna, también puedes consultar el Punto de Acceso General de la Administración y el portal de empleo público del Ministerio de Hacienda y Función Pública.

La inscripción se hace por vía electrónica con certificado digital o Cl@ve, y se abona la tasa de examen. La cuantía cambia según el cuerpo y suele ir de unas pocas decenas de euros hacia abajo en los grupos inferiores. Eso sí, hay exenciones y bonificaciones: normalmente se contemplan para personas con discapacidad igual o superior al 33 %, para quienes estén en situación de desempleo en los términos de las bases y para familias numerosas. Conviene leer ese apartado con calma, porque pedir la exención sin la documentación correcta es un clásico motivo de exclusión.

Lo que pocos saben es que la lista provisional de admitidos y excluidos abre un plazo de subsanación. Si te equivocas con un documento, normalmente puedes corregirlo, pero no te confíes: mejor hacerlo bien a la primera.

El temario típico y las pruebas

El temario depende del cuerpo, pero hay un núcleo común que se repite en casi todas las convocatorias de la AGE: la Constitución Española, la organización del Estado, el procedimiento administrativo común (Ley 39/2015), el régimen jurídico del sector público (Ley 40/2015), el Estatuto Básico del Empleado Público y nociones de protección de datos. En los cuerpos administrativos aparecen además bloques de ofimática, y en los técnicos, materias especializadas.

Las pruebas más habituales combinan un examen tipo test, con penalización por respuestas erróneas en muchos casos, y, según el cuerpo, un ejercicio práctico. En auxiliar y administrativo suele haber una parte de ofimática con ejercicios sobre ordenador. Las bases dicen cuántas preguntas, cuánto tiempo y qué porcentaje de acierto te hace falta, y eso condiciona toda tu estrategia: no se estudia igual un test con penalización que uno sin ella.

Un vídeo con licencia Creative Commons que puede servirte para ver el proceso de inscripción paso a paso. Ten en cuenta que los plazos y los detalles cambian con cada convocatoria, así que úsalo solo como orientación.

Cómo organizar el estudio sin quemarte

Aquí la gente se equivoca por dos extremos: o estudia diez horas el primer mes y abandona al segundo, o va tan relajada que cuando llega el examen no ha cerrado ni la mitad del temario. Lo que mejor funciona suele ser una constancia aburrida: dos o tres horas diarias, con un día de descanso a la semana.

Una estructura que usan muchos opositores es esta: una vuelta inicial de lectura para entender el temario, una segunda vuelta con esquemas y resúmenes propios, y una tercera dedicada casi por completo a hacer tests de convocatorias anteriores. Esos exámenes pasados están disponibles en la web del Instituto Nacional de Administración Pública y son la mejor radiografía de lo que va a caer.

Si trabajas a la vez, olvídate de la heroicidad. Reserva franjas fijas, aunque sean de cuarenta minutos, y aprovecha trayectos y pausas para repasar con audios o tarjetas. En la práctica, quien aprueba trabajando no es quien más estudia un día concreto, sino quien no falla casi ninguna semana.

Sobre las academias: pueden ayudar con la disciplina y con la actualización normativa, pero no son obligatorias. Mucha gente aprueba con preparador, otra con material propio y un grupo de estudio. Pruébalo un mes y decide con datos, no con miedo a quedarte atrás.

Salario, ventajas y lo que nadie te cuenta

Las retribuciones de la función pública se publican cada año en los Presupuestos Generales del Estado y dependen del grupo, el complemento de destino y el específico. Un auxiliar y un técnico no cobran lo mismo, y tampoco cobra igual un puesto en Madrid que uno en una delegación pequeña. Mira siempre la tabla oficial del año en curso antes de hacer cuentas.

Entre las ventajas más valoradas están la estabilidad, un calendario laboral previsible y la posibilidad de promoción interna. Entre los inconvenientes, la espera: pasan meses, y en ocasiones más de un año, entre la convocatoria y la toma de posesión. Además, la plaza no siempre sale en la ciudad que te gustaría, y conviene saberlo antes de apostar tu vida por ella.

Documentación entregada en una oficina de la administración
Revisa bien la documentación antes de presentar la solicitud: es donde más gente tropieza.

Mi valoración, sin rodeos: las oposiciones son un maratón y no un sprint. Si te gusta la idea de un empleo estable y estás dispuesto a estudiar con método durante meses, merece la pena intentarlo. Si buscas resultados rápidos, probablemente te frustres. Empieza leyendo las bases de la última convocatoria de tu cuerpo, descarga un examen anterior y mide cuánto te queda por recorrer.

Preguntas frecuentes

¿Puedo presentarme a oposiciones del Estado sin estudios universitarios?

Sí. Con la ESO puedes optar a cuerpos del grupo C2, como el de auxiliares, y con Bachillerato o un ciclo de grado medio a los del grupo C1, como el de administrativos.

¿Cuánto tiempo hace falta para preparar una oposición?

Depende del cuerpo y de tus horas disponibles. En los grupos C2 y C1, muchas personas dedican entre seis meses y un año; en los grupos A1 y A2 el plazo suele ser bastante mayor.

¿Dónde veo las convocatorias oficiales?

En el BOE, en el Punto de Acceso General de la Administración y en el portal de empleo público del Ministerio de Hacienda y Función Pública. Las bases de cada convocatoria son siempre el documento definitivo.

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